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las personas que iniciaron su tratamiento, a corto o mediano plazo,
hubo un 50% de deserciones, por lo cual es en base al trabajo con
las que continuaron y continúan que he podido extraer las
conclusiones que presento.
Planteo estos datos numéricos porque, ya antes de comenzar
a trabajar con pacientes de fibromialgia, una de las hipótesis
con la que me aproximé al tema basándome en la experiencia
de casi 34 años en el terreno de los trastornos psicosomáticos,
las resistencias inconcientes ante la posibilidad de curación,
se iba confirmando.
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Intentaré
ahora comenzar a describir el trabajo que vengo realizando desde
hace ya un tiempo.
Mi formación como psicoanalista es el instrumento que utilizo
para investigar, tratar de comprender y trabajar con los pacientes
que padecen FIBROMIALGIA, en el territorio de las emociones, pensamientos,
sentimientos de los mismos con la profundidad de los dolores que
padecen.
El objetivo de mínima es que la medicación que reciben
produzca el efecto esperado, ya que en el mejor de los casos sólo
alivia el dolor por algunas horas o días y no siempre totalmente.
El tratamiento habitual farmacológico para la fibromialgia
se basa en analgésicos, anti-inflamatorios, antidepresivos
(en tanto su finalidad es elevar el nivel de tolerancia al dolor,
tanto psíquico como físico), ansiolíticos,
relajantes musculares. Algunos de estos medicamentos contienen drogas,
entre otras, corticoides que producen a mediano o largo plazo efectos
secundarios que se agregan a la enfermedad preexistente confundiéndose
con la misma.
Esta realidad hace a la propuesta de que, al ir disminuyendo el
dolor y lograr que desaparezca al menos por períodos prolongados,
se pueda reducir la necesidad de recurrir a ellos.
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La
actividad física específica para esta enfermedad cumple
un papel fundamental, ya que se trabaja sobre la tendencia a responder
con profundas contracturas a situaciones (los siguientes entrecomillados
son citas textuales de frases dichas por pacientes) a las que “no
les encuentro solución”, “son un peso que no
puedo sacarme de encima”, “es como una mochila de la
que no me puedo desprender”, “es como vivir con un arnés
puesto todo el tiempo”, por lo cual deben tomar el movimiento
como parte de su vida cotidiana. |
Lo
que considero importante comunicar es una TÉCNICA DE ABORDAJE
TERAPÉUTICO con la que se logran resultados positivos en
más breve tiempo.
Trabajo con grupos pequeños de personas que padecen FIBROMIALGIA
complementando muchas veces con una sesión individual en
la cual profundizamos los temas que fueron surgiendo en el grupo.
El trabajo grupal los ayuda a escucharse, verse y comprenderse como
nunca antes para lograr salir del lugar de víctimas pasivas
de su afección y tomar un papel activo en procura del alivio
buscado.
Se logran períodos asintomáticos (ausencia de dolor)
por varios meses, con reapariciones esporádicas en una proporción
increíblemente menor y por un tiempo de duración brevísimo,
ya que al trabajar sobre la historia de la enfermedad, se empieza
a reconocer qué es lo que hizo de puerta de entrada a la
misma y por lo tanto cuál es el modo eficaz de encontrar
la salida.
Fundamentalmente de lo que se trata es de que este proceso de concientización
vaya modificando la respuesta, en este caso, la aparición
del dolor muscular.
La tendencia seguramente persistirá pero se logra enfrentarla
y desactivar sus efectos.
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Otro
objetivo es que, ante el sentimiento de soledad que padecía
cada paciente antes de encontrarse con otros en su misma situación,
se produce un inmediato efecto de alivio, frases pronunciadas son
por ejemplo: “entonces yo tenía razón, no es
como me decían, que me quejo por nada o que invento lo que
me pasa”, “me hacían sentir como una loca”. |
El
planteo inicial que propongo es trabajar con la historia de la enfermedad,
cuándo comenzó, qué circunstancias vitales
estaban atravesando, etc., con el objetivo de integrarla al resto
de la vida. En relación a este tema, es recurrente, por ejemplo,
encontrar el inicio durante un embarazo o al nacimiento de un hijo. |
En
las primeras reuniones, comienzan a reconocerse con las mismas características
de personalidad: un alto nivel de exigencia para sí mismos
y para los demás, perfeccionistas, hipercríticos,
generosos, etc.
Al poco tiempo descubren que con manifestaciones muy variadas, comparten
no solamente la misma enfermedad, sino características históricas
semejantes, tanto infantiles como actuales, ejemplos de lo cual
dicen por ejemplo:”pero tu madre y la mía parecen hermanas”,
“cada vez que te escucho parece que me estoy escuchando”,
reacciones habituales más allá de diferencias de edad,
actividad, estado civil, modos de vida, etc., de los integrantes
de cada grupo.
Esto me llevó a pensar en la idea de situaciones traumáticas
vitales comunes a todos actuando como factores que, junto con la
tendencia constitucional previa, generaron un campo de predisposición
fértil en el cual un disparador inicial, cargado de sentido
para ellos, desencadenó la enfermedad, disparador que no
hubiera sido tal para otra persona.
Cada vez que a lo largo de sus vidas se han enfrentado o se siguen
enfrentando con circunstancias que aparentemente, y de manera no
conciente, tienen para ellos el mismo sentido, responden de la misma
manera.
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El ver
y escuchar a otros cómo sienten y reaccionan en forma similar
ante situaciones vitales estructuralmente similares, pueden conectarse
con menos dificultad con sentimientos, pensamientos y deseos propios
que hasta el momento les era imposible reconocer en sí mismos,
y de este modo se van reduciendo las “resistencias” a
hacer conciente su existencia.
Es debido a estas “resistencias” que pude hallar explicación
a la “sorprendente” aproximación estadística
planteada anteriormente: la dificultad de enfrentar cuáles
son en verdad los problemas que los aquejan, en tanto los viven como
dilemas imposibles de solucionar, empezar a PENSAR
que si bien sufren POR LA FIBROMIALGIA, ésta es una RESPUESTA
A UN PADECIMIENTO ANTERIOR DE OTRO ORDEN. |
| Con
este trabajo en muchos casos se ha ido disminuyendo la medicación
hasta llegar a eliminarla. |
Trataré
de dar una idea aproximada del trabajo que se realiza en los grupos,
para lo cual comenzaré transcribiendo algunas frases que he
registrado en las primeras reuniones de algunos de ellos:
“vivo en función de él, es como un lastre sobre
mis hombros”
“sé que me hago cargo de todo”
“sentí que iba a estallar y me contuve, como siempre”
“necesito que me vean perfecta”
“reaccioné como una loca, sentí miedo de mí
misma”
“cuando me di cuenta....me quedé dura”
“lo que primero era placer se convirtió en obligación,
en una carga”
“todo lo que esperaban de mí, se hizo carne” |
A partir
de muchas de estas frases fue que se pudo empezar a trabajar sobre
los sentimientos y pensamientos que anteriormente no lograban expresarse
y de esta manera iniciar el camino hacia la desaparición del
dolor.
Algunas otras frases darán cuenta de esto:
“a veces siento ganas de matar a mi hija”
“me doy cuenta que soy muy rígida y que vivo juzgando
a los demás y a mí misma”
“si no me controlo mando todo a la m....”
“pienso que me enfermé para no separarme”
“nunca pensé que podía tener tanta rabia adentro”
“no me había dado cuenta que estaba deprimida”
“nunca pensé que era tan competitiva” |
| Estos
ejemplos sólo son una parte de todo el trabajo que realizamos,
si al leerlos personas afectadas por FIBROMIALGIA se reconocen en
algunos de ellos, una de las finalidades de este artículo se
habrá cumplido. |
| A Continuación transcribiré un texto que una de las pacientes,
escritora, trajo al grupo como testimonio de su experiencia, por supuesto,
con su consentimiento. |
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